NoSoloEsRuido logo
Banner horizontal

El FIV ante el espejo: cuando el recinto queda grande pero la música salva los muebles

Texto: Diego Añon
Foto: Diego Añon
Imagen de la noticia

Crónica de una edición entre el alma de la plaza, el rugido de La M.O.D.A. y un foso con demasiados prejuicios

El FIV de Vilalba parece vivir en una lucha constante entre lo que quiere ser y lo que la realidad le dicta. Tras un 2024 donde el regreso al corazón del pueblo en la Praza da Constitución fue un éxito rotundo de comunión y ambiente, en 2025 y este 2026 repetía la apuesta por el Campo da Feira. Un recinto que, pese a las modificaciones interiores, se sintió un tanto desnudo por la reducción de stands y patrocinadores y, sobre todo, demasiado grande para la respuesta de público que el festival busca. Esa sensación de contención en la producción se dejó notar incluso en la logística de los servicios, con la desaparición de los baños de pie para caballeros, o en el relevo de una empresa de seguridad que era ya parte del paisaje tras tantos años de fidelidad. La perspectiva no engaña: el espacio estaba lejos de llenarse, dejando una sensación de frialdad que solo la música mitigó. Eso sí, poder moverte con total libertad y disfrutar de los directos sin colas en barras, baños y stands es un lujo que, como asistente, se agradece.

Viernes de contrastes: del triunfo de Ares al bajón de Alcalá Norte

 La jornada inaugural arrancó con un recinto todavía a medio gas. A Futuro Alcalde y a Celia Becks —cuyo último trabajo fue coronado por nuestros lectores como el mejor de 2025— les tocó abrir fuego ante una explanada poco concurrida. El gran triunfador de la noche fue Carlos Ares. Llegaba con su gira "La Boca del Lobo" y dio uno de los mejores conciertos que le hemos visto (y ya van unos cuantos), conectando con el público de forma magnética. Fue el pico de energía de la jornada. Un listón que, desgraciadamente, Alcalá Norte no supo mantener. Entre un sonido que dejó bastante que desear y una puesta en escena distante, la "espantada" tras Ares fue inevitable. Alcalá Norte es una banda que nos encanta en estudio pero que, en directo, sigue muy lejos de su propia calidad en disco.

Imagen intermedia

El milagro de la sesión vermú y el sentimiento de La M.O.D.A.  

 Si el FIV tiene un corazón, este late en la Praza da Constitución. El sábado por la mañana la Banda de Música de Vilalba puso a bailar a una multitud, demostrando que la integración del festival en la villa es su mayor activo. Fue emocionante ver a los chicos de LA M.O.D.A. entre la gente, grabando y aplaudiendo cuando la banda municipal atacó su versión de "Héroes del sábado". Tras ellos, los GRANDE OSSO convirtieron la plaza en una caldera, seguidos de un karaoke popular que ya es marca de la casa.

Imagen intermedia

Sábado noche: de la rabia cántabra al cierre por todo lo alto

La vuelta al escenario principal la abrieron REPION. Las hermanas Iñesta son de lo mejor que se puede ver hoy sobre unas tablas; pura energía rock presentando su último disco “201”. Tras ellas, los asturianos PUÑO DRAGÓN confirmaron que su ascenso no es casualidad, despachando un set de rock sólido. Pero el momento que Vilalba esperaba llegó con LA M.O.D.A., que presentaron "San Felices" y casi logran que el recinto se viniera abajo. Fue un concierto vibrante, de los mejores en la historia reciente del festival. El cierre de bandas lo puso nuestro "sensei", ÁNGEL STANICH, presentando "Por la hierba" (puedes leer la reseña en nuestro “Cuaderno de escucha”). Entre temas nuevos y clásicos como "Escupe Fuego", convirtió el recinto en un karaoke gigante antes de ceder el testigo a la fiesta final de GRANDE OSSO.

El broche definitivo del festival lo pusieron precisamente ellos. Poco se puede decir ya de estos dos amigos de la Mariña lucense que llevan años convirtiéndose en una referencia absoluta a los platos en citas como el Atlantic Fest o el Osa do Mar, pero lo que hicieron en el FIV volvió a ser para enmarcar. Su sesión consiguió lo que parecía una misión imposible tras el concierto de Stanich: que ni una sola persona abandonara el recinto. Es más, su magnetismo fue tal que incluso entró algo más de gente; un buen puñado de asistentes que se habían marchado tras el concierto de LA M.O.D.A. decidieron volver para no perderse la traca final. Los GRANDE OSSO pusieron a bailar como locos a un par de miles de personas, dejando claro con hechos que si quieres que tu evento termine con una fiesta por todo lo alto, ellos son los únicos que deben estar al mando de la cabina.  

Imagen intermedia

La nota discordante: fucsia, negro y censura en el foso 

 Sin embargo, no todo fue música y reencuentros. En la jornada del sábado vivimos un episodio que en NoSoloEsRuido no estamos dispuestos a pasar por alto. Se me prohibió el acceso al foso para realizar mi trabajo fotográfico alegando que mi vestimenta —una falda larga fucsia con rayas negras y camiseta gris— "no era ropa oscura". Según parece, ahora algunos promotores pretenden dictar cómo debemos vestirnos los profesionales de la prensa. Es un precedente peligrosísimo: quien empieza imponiendo un color de ropa, acaba intentando imponer qué escribir, qué pensar o cómo ser. En este medio NO vamos a transigir con estas actitudes que huelen a rancio y que chocan frontalmente con la libertad que debería representar cualquier festival de música.

La Huella de NoSoloEsRuido  

 Más allá de lo que digan las cifras oficiales, el festival se sostiene gracias a un equipo humano impecable. Queremos destacar y agradecer la labor de los camareros, cocineros, personal de limpieza, seguridad, accesos y toda la gente que trabaja para que un evento como el FIV de Vilalba se pueda celebrar. También es de justicia dar las gracias a toda la villa de Vilalba por ese trato exquisito y familiar que dispensan a los asistentes cada año.

 Pero, sobre todo, queremos abrazar a todos los asistentes. Muchos ya sois "amigos íntimos" de un solo fin de semana al año; gente que conocemos de edición tras edición y que hacéis que el FIV sea una experiencia humana maravillosa. Gracias a la organización de i-radiacrea por el cartel, pero el alma la ponéis vosotros, todos los que año tras año acudimos a Vilalba a disfrutar de un fin de semana de música y camaradería.

 Nos vemos en el XX aniversario, con los mismos principios y, probablemente, con colores más vivos que nunca.

Publicidad

Publicidad móvil