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Ángel Stanich: El arte de perderse para encontrarse

Por Redacción NoSoloEsRuido
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Cuando le das al play y empieza a sonar "Carretera o trueno", respiras tranquilo. Es el Ángel Stanich de siempre, ese que ya tenemos mapeado y que nos da la bienvenida con un sonido que nos resulta familiar, casi como un refugio.

Es el confort de reconocer su trote rítmico y esos lugares comunes que tan bien maneja. Pero ese espejismo de continuidad dura lo que tarda en saltar el segundo tema. Ahí es cuando te das cuenta de que el "Sensei" ha decidido dar un volantazo, salir de la carretera principal y meterse de lleno, sin mirar atrás, "por la hierba".

La metamorfosis del ermitaño

 A medida que avanzan las canciones, te das cuenta de que el artista ha roto el mapa. Lo mejor es que este alejamiento de lo que nos tenía acostumbrados no suena forzado ni chirría; hay un hilo invisible que conecta su pasado con este presente mucho más libre. El disco se va volviendo más oscuro, más denso, moviéndose por un blues y un rock & roll clásico que parece filtrado por una lente nueva.

 Incluso se atreve con la música ligera española, dándole un aire de elegancia de otra época a temas que piden ser escuchados con calma. Sin embargo, no todo es un camino de rosas: tras varias escuchas, hay momentos en los que el disco puede llegar a sentirse un pelín monótono. No llega a ese nivel de pegada inmediata o de emoción eléctrica que tenían sus anteriores trabajos, y es normal que esa densidad nos genere, de entrada, cierta distancia.

 "A veces, para disfrutar de la evolución de un artista, primero hay que pasar por la fase de la incomodidad y la duda."

 Un riesgo que sana

 Si hay algo que te descoloca de forma magistral, es su incursión en la bachata. Sobre el papel suena a locura, pero en sus manos encaja de forma natural. Es la prueba de que ya no tiene miedo a experimentar ni a mostrarse vulnerable (solo hay que ver que ahora hasta concede entrevistas a mansalva). Olvidaos del Stanich de "Antigua y Barbuda" o el de "Polvo de Battiato"; aquí hay una evolución hacia alguien más maduro, más pausado y, por qué no decirlo, también más doloroso.

 Nos pasó lo mismo con Xoel López cuando dejó atrás el traje de Deluxe. Al principio nos generó dudas y ese picor de lo desconocido, pero luego entendimos que lo más sano en la vida es cambiar. El "Sensei" está en ese punto: ha preferido perderse un rato para, por fin, encontrarse de verdad.

 Veredicto NoSoloEsRuido: "Por la hierba" no es un disco de consumo rápido; es el manifiesto de un tipo que ha decidido que su madurez no consiste en acomodarse, sino en ser honesto hasta las últimas consecuencias. Quizás no te atrape a la primera, pero es la evolución necesaria de un artista que sigue manteniendo su esencia intacta mientras muda de piel.

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