Cuando el ruido rodea a la música: la narrativa eclipsa el talento
En la escena indie española, influencers y medios a menudo priorizan historias y estética sobre la calidad musical, dejando a muchos artistas auténticos fuera del foco.
En la escena indie, pop y rock española, cada vez resulta más evidente que no siempre gana el mejor disco ni la canción más sólida. Lo que suele recibir mayor atención es aquello que genera historias llamativas: el origen del artista, su estilo de vida, su estética visual o la narrativa que se puede vender en redes y medios.
Influencers y periodistas: ¿premiando la historia más que la música?
Algunos críticos y prescriptores culturales han convertido la narrativa alrededor de los artistas en el principal criterio de visibilidad. Plataformas como TikTok, Instagram o Spotify refuerzan esta tendencia: lo que se comparte y comenta no siempre es lo que suena mejor, sino lo que genera engagement.
El resultado es que los medios y los influencers terminan construyendo “modas” basadas más en identidad y contexto social que en méritos musicales reales. Artistas emergentes con talento pueden quedar invisibles simplemente porque no encajan en la historia que resulta más vendible.
El precio de la visibilidad fácil
Este fenómeno tiene varias consecuencias:
- Distorsión del criterio crítico: Se premia el relato más que la calidad artística, y se olvida el valor de la música en sí.
- Desigualdad en la escena: Aquellos con un contexto más “atractivo” para los medios reciben atención desproporcionada, mientras que otros con igual o mejor propuesta musical permanecen invisibles.
- Consumidores condicionados: El público se acostumbra a valorar a los artistas por su historia o estética, y no necesariamente por su música.
La música sigue siendo lo importante
No todo es negativo: una narrativa potente puede ayudar a conectar con la audiencia y enriquecer la experiencia musical. El problema surge cuando esta narrativa se convierte en la medida principal de éxito, eclipsando la música misma.
La verdadera apuesta debería ser aprender a mirar más allá del hype, cuestionar las recomendaciones de influencers y medios, y descubrir artistas por lo que hacen, no por la historia que los rodea. La música merece ser escuchada y valorada por su sonido, no por el relato que acompaña al artista.

