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Kula Shaker: El rugido místico que nunca se fue

Por Redacción NoSoloEsRuido
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Hay reencuentros que solo el directo es capaz de bendecir. Para muchos, Kula Shaker se quedaron congelados en el Londres de los 90, compartiendo altar con Oasis, Blur o Suede en la edad de oro del Britpop.

Tras el cambio de siglo, el radar de las radiofórmulas españolas se movió hacia otros lares y les perdimos la pista, o simplemente dejaron de estar en nuestro foco de atención. Sin embargo, verles defender sus canciones en los Concertos do Marisco en O Grove, fue el chispazo definitivo para entender que la banda de Crispian Mills no es una pieza de museo, sino un organismo vivo que sigue teniendo mucho que decir.

Invocación y asalto: El corazón de "Wormslayer"

 Tras ese "reenganche" vital en las Rías Baixas, llega a nuestras manos "Wormslayer", un disco que sonoramente nos devuelve a los Kula Shaker que más nos gustan. El tema que da título al álbum es, sin duda, su columna vertebral: un auténtico llamamiento a la guerra que retumba en los oídos y se instala en la cabeza. Empieza como una invocación de los indios cherokee a la luz de una hoguera bajo las estrellas, envolviéndote en una atmósfera ancestral, para después romper con unas guitarras y un estribillo que suenan a asalto total. Es épica pura, al más puro estilo Apocalypse Now, marcando el pulso de un disco que no ha venido a pedir permiso.

 Es un trabajo que se siente auténtico, huyendo de las producciones artificiales para centrarse en guitarras con fuzz y ritmos que fluyen con una naturalidad pasmosa. No intentan inventar la rueda, sino recordarnos por qué nos enamoramos de ella hace treinta años, recuperando esa pegada que les hizo grandes.

 Del desierto al Verano del Amor

 Pero si hay algo que rompe la baraja en este trabajo es la excepción sonora de "Little Darling". Aquí, la banda se aleja de los mantras habituales para adentrarse en un territorio que huele a Western y a tierra quemada. Es un corte brutal que demuestra que, bajo las túnicas y el incienso, sigue latiendo una banda de rock capaz de mutar y sorprender cuando menos te lo esperas con sonidos fronterizos.

 Sin embargo, tras ese desvío por el desierto, Kula Shaker retoman el pulso con la que es, sin duda, una de las mejores piezas del álbum: "Broke as Folk". Es un tema que funciona como una máquina del tiempo; primero nos teletransporta a sus propios inicios en los 90 para, acto seguido, lanzarnos de lleno a los 60. Tiene ese aroma inconfundible del "Verano del Amor", con una sonoridad que bien habrían podido firmar las grandes bandas británicas que definieron aquella década mágica. Es el equilibrio perfecto entre la nostalgia y la vigencia.

 Un portal necesario

 Al final, este "matador de gusanos" es el portal perfecto para los que un día nos bajamos de su carro. Un disco que reconcilia su pasado místico con una madurez que les sienta de maravilla y que nos devuelve las ganas de seguirles la pista de cerca.

 "A veces hace falta un concierto frente al mar para recordar que las bandas de nuestra vida nunca se fueron; solo estaban esperando a que volviéramos a escucharlas de verdad."

 Veredicto NoSoloEsRuido: "Wormslayer" es el regreso a casa de una de las grandes referencias del sonido británico. Un disco que recupera la magia de sus inicios sin sonar a rancio, confirmando que Kula Shaker siguen siendo los dueños de su propia psicodelia.

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