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Hens: 'Una Mudanza' El equilibrio perfecto entre el asfalto y el local de ensayo.

Por Redacción NoSoloEsRuido
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Hens rompe con el pasado en un disco donde el rock le gana el pulso al desamor.

A veces, un disco no es solo una colección de canciones, sino el sonido de una puerta cerrándose y otra abriéndose. Con "Una Mudanza", Hens nos mete de lleno en ese camión donde conviven las cajas precintadas de la juventud y la incertidumbre de lo que viene después. Lo que escuchamos aquí es un conflicto generacional contado en primera persona; el segoviano parece resistirse a soltar la mano de ese chico que solo quería pasarlo bien, pero sus letras le delatan: ya está mirando de reojo a la edad adulta.

Esa transición viene marcada inevitablemente por el desamor, ese que te obliga a vaciar cajones y a darte cuenta de que algunas historias ya no caben en tu nueva etapa. Es un trabajo valiente porque no finge ser maduro de repente; admite que da pereza crecer y que duele dejar atrás lo que amamos, pero que no queda otra que abrazar el cambio con el volumen al máximo. No es una mudanza silenciosa, es una con las ventanas bajadas y músculo sonoro.

Las guitarras y baterías tienen una pegada orgánica y directa, de las que se sienten en el pecho, demostrando que Hens ha encontrado en el formato banda su hábitat natural. Aunque el pop-rock gane el pulso, el rastro urbano sigue ahí; los sintetizadores y esa cadencia propia de la calle no desaparecen, confirmando que se puede evolucionar sin traicionar el origen. Bajo una apariencia de sencillez y estribillos que se pegan a la primera, hay una arquitectura de producción tremendamente trabajada donde no hay "ruido" por rellenar. 

 Cada arreglo está ahí para subrayar esa sensación de transición. Es un disco que suena a verdad, a local de ensayo y a una profesionalidad que no necesita artificios para brillar. Al final, esta entrega es la prueba de que madurar no es dejar de sentir, sino aprender a empaquetar los recuerdos sin que rompan el futuro. Hens no solo ha cambiado de casa; ha cambiado de piel, y nos ha dejado la banda sonora perfecta para cuando nos toque a nosotros cargar con las cajas.

Porque crecer duele, pero hacerlo con este sonido hace que el peso sea mucho más ligero. 

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