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091 – Espejismo nº 9 (2026)

Por Redacción NoSoloEsRuido
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El rock como un espejo retrovisor de alta definición: la veteranía convertida en herramienta de precisión.

El pulso de la madurez

Escuchar este nuevo trabajo de 091 es enfrentarse a un sonido que tiene el sabor de siempre, pero con la textura inevitable del año 2026. No es un ejercicio de nostalgia ciega; es la evolución natural de unos músicos que han sabido envejecer sin perder el pulso. El disco destila esa mano firme y flexible de quien conoce el oficio, proyectando una seguridad que solo dan las décadas de escenario.

La arquitectura de Lapido y la esencia intacta 

 En el centro de todo este engranaje brilla la labor compositiva de José Ignacio Lapido. Sus textos y su arquitectura sonora son el motor que mantiene a la banda en una liga superior. Lo más sorprendente es que, a pesar de las ausencias en la formación original, la esencia del grupo no sufre ni se resiente. Al contrario, el cuarteto suena compacto, demostrando que el alma de 091 es una entidad viva que sabe mutar sin perder su identidad genética.

 Del Delta a la Alhambra: "Dormir con un ojo abierto"

 Esa identidad se expande en temas como "Dormir con un ojo abierto". Aquí la banda se sumerge en un blues de aires profundos, que parece extraído del corazón de la América más polvorienta, pero filtrado por la mirada única de una banda granadina. Es un ejercicio de estilo impecable que aporta ese toque crudo y nocturno, demostrando que el rock clásico puede sonar actual si se interpreta con esa mezcla de respeto y veteranía.

 Rock clásico con sabor actual

 Por momentos, el álbum deja un regusto a los estilos que definieron los 80 y los 90, pero la producción los trae al presente de forma magistral. Existe un aire fascinante en las composiciones: ese aroma que roza lo antiguo —casi a naftalina— pero que se transforma en un sabor agridulce perfectamente disfrutable hoy en día. Es rock clásico, sí, pero con un latido actual que conecta con el oyente contemporáneo.

 El pico emocional: "Ven vestida de nube"

 Si hay un momento donde todo este discurso cobra sentido es en la barbaridad que supone "Ven vestida de nube". Es una canción redonda en todos sus aspectos: desde la interpretación vocal hasta esa atmósfera envolvente que te atrapa. Es la prueba definitiva de que se puede ser el arquitecto de himnos en los 90 y, en pleno 2026, seguir facturando piezas que cortan la respiración.

El veredicto de NoSoloEsRuido 

 En definitiva, 091 nos entrega un disco de esos que no necesitan pedir permiso para entrar. Es la confirmación de que la veteranía, cuando se usa con inteligencia y honestidad, no es un refugio contra el paso del tiempo, sino la mejor forma de entenderlo. "Espejismo nº 9" es, posiblemente, el refugio perfecto para quienes aún creen que el rock es una cuestión de alma y no de modas.

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