Yo y mis demonios debuta con "TOLDOMANÍA", un álbum de indie anguloso y melodías redondas
Yo y mis demonios se rinde ante su propia "TOLDOMANÍA", una adicción que supura pop alternativo y espasticidad indietrónica a partes iguales
Cada uno tiene sus obsesiones, y las de Fernando Epelde son los toldos: los luminosos, los verdes, los ajados, los enteros, los pequeños y los tochos, los de kiosko de revistas y los de terrazas de baretos. Y merecía hacer(se) un disco a su obsesión.
"TOLDOMANÍA" condensa las diferentes sensibilidades musicales y personalidades artísticas de un Yo y mis demonios que batalla contra sí mismo por allanar un nuevo camino para el pop alternativo más anguloso, por momentos espástico y por momentos brillante.
Nueve canciones de las que ya habíamos conocido "Esa voz" y "Misterio", y que articulan un discurso quimérico, poliédrico, inabarcable, donde la psicodelia más colorida se da la mano con la indietrónica más redonda.

